Las vacaciones aparecen como un tiempo de suspensión del trabajo y sus demandas. El placer y el descanso se nos muestran como imaginarios idílicos del tiempo libre, como un horizonte que alcanzar. Sin embargo, la expansión ilimitada de la industria turística transforma paisajes, imaginarios y formas de vida, e impacta directamente sobre cuerpos y territorios.
Quienes viajamos nos transformamos en agentes involuntarios de apropiación y expansión territorial, haciendo parte de una dinámica extractivista que actualiza formas contemporáneas de colonialismo y perpetúa lógicas de consumo y excesos.
En este contexto, las prácticas artísticas aportan lecturas críticas sobre el agotamiento de recursos e imaginarios. Pueden leerse como un primer movimiento desde donde reconocer la violencia que sustentan las arquitecturas del tiempo libre, para tantear, si fuera posible, otras formas de ocio que contemplen los límites de los recursos humanos y no humanos.
En esta sesión compartimos intervenciones espaciales críticas desde las artes vivas, el teatro, la performance, el vídeo y la instalación. Son prácticas que observan situaciones que moldean nuestro mundo en un momento de profunda transformación.