Un trabajo que se mueve en ese espacio dónde no sucede nada espectacular pero donde ocurren muchas cosas por dentro. Narrando la vida de un personaje que también es la de mucha gente, vidas que no son extraordinarias ni grandilocuentes, que no están atravesadas por grandes hitos, sino por el simple – y a veces extenuante – acto de existir.
La obra aborda el cansancio de un sistema que te aboca al desquicie y a la disociación; habla de lo que implica sentirse en ocasiones triste, fracasada o vulnerable, retratando esa precariedad aceptada como norma y señalando una tristeza que no se dramatiza pero que se nombra, obligando a mirarla de frente para plantearnos quizá, que vidas estamos viviendo, a qué yugo nos hemos rendido y a qué pequeñas ilusiones -pese a todo- todavía nos aferramos; dando lugar a un espacio de reconocimiento dónde lo íntimo deja de ser aislado para descubrir que lo que compartimos es mucho más de lo que imaginamos.
Una mezcla entre costumbrismo español y relatos absurdos que, teñidos de un componente emocional con un trasfondo trágico latente, utiliza el humor como única vía de escape para reírnos de nosotras mismas, de los mecanismos que nos sostienen y de esa cosa a veces tan absurda llamada vida.